jueves, 14 de febrero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
BUEN VIAJE ABUE
(Txus)
Si es verdad que hay algo más yo te esperaré.
Necesito descansar, tu amor me llevaré.

Me voy hacia un lugar
donde el tiempo es una ilusión,
la brisa es de color,
la voz música y el sol es de algodón.
Atravesaré la luz en forma de eternidad,
mi voz se silenciará,
mi cuerpo será el ayer.
En gotas de alma voy
navegando hacia el final,
no dudes que al mirar hacia tu interior me podrás hallar

Cuando tu tiempo se va
es hora de marchar.
Prepara tu viaje bien,
no tengas miedo y ve.
No llores más por mí,
siempre estoy cerca de ti.
Te esperaré en la luz,
allí donde no, no existe el dolor.
martes, 22 de enero de 2008
RECOMENDACIONES




jueves, 17 de enero de 2008
La columna de esta semana
I La novela
En 1985 aparece publicada la novela “El amor en los tiempos del cólera” del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que quizá junto con “Cien años de soledad” es una de sus mejores obras. La historia – cargada de un realismo mágico como todas las del Nobel colombiano – versaba sobre la vida de tres personajes en las postrimerías del siglo XIX y principios del XX en la ciudad de Cartagena de Indias, ciudad que se veía azotada por las guerras civiles y por la epidemia de cólera. Los personajes Florentino Ariza, Fermina Daza y el doctor Juvenal Urbino protagonizan una historia de amor impresionante, una historia de amor eterno e incondicional.
La novela, inicia con la muerte de un emigrante haitiano de nombre Jeremías Saint – Amour amigo del doctor Juvenal Urbino quien a causa del dolor de la muerte de su amigo, tiene una premonición de que su muerte se acerca y así sucede tiempo después cuando cae de una escalera. Su esposa Fermina Daza lo acompaña hasta el último momento y así terminan 50 años de un matrimonio que siempre estuvo lleno de dudas.
El mismo día del funeral aparece ante la viuda Florentino Ariza, un hombre pasivo que siempre estuvo enamorado de Fermina desde que ella iba al colegio, y lo hace para declararle su amor.
Es en este momento cuando en la novela aparece un retroceso en el tiempo para poder explicar de manera completa la historia. De jóvenes entablan una relación por medio da cartas y se comprometen a casarse, sin embargo el padre de Fermina al descubrir la relación la obliga a que se aleje de la ciudad para que se olvide de Florentino, sin embargo gracias al telégrafo los amantes siguen manteniendo contacto e idealizándose uno a otro. Al pasar el tiempo Fermina regresa y encuentra a Florentino en la calle y descubre que no era con el que soñaba ni el que imaginaba que enviaba las cartas. Tiempo después Fermina conoce a Juvenal Urbino en una consulta y se casa con él tras varios cortejos.
Florentino, el amante incondicional, tras la noticia de la boda se encuentra al borde del suicidio, su madre lo envía a trabajar fuera para que olvide. En el viaje Florentino descubre la sexualidad y a partir de ahí comienza a tener aventuras sexuales con infinidad de mujeres las cuales va registrando cada una en una ajada libreta hasta llegar a contar más de quinientas, y rompe a la vez con la promesa de mantener intacta su virginidad que guardaba sólo para Fermina.
El tiempo se vuelve a alterar – típica característica de la literatura de realismo mágico- y el escritor nos sitúa nuevamente en la tarde del funeral del doctor cuando Florentino le declara su amor después de amarla poco más de cincuenta años. Ya viejos comienza a surgir entre ellos una nueva amistad hasta que emprenden un viaje juntos en barco donde descubren que aún hay amor y descubren que éste es eterno mientras dura.

II La película
Desde el 2006 se comenzó rodar en Cartagena de Indias y otras ciudades colombianas la cinta “El amor en los tiempos del cólera” basada en la novela homónima de García Márquez. Desde hace tiempo esta historia pretendía ser llevada a la pantalla grande sin embargo nadie había convencido al Nobel colombiano para que vendiera los derechos. El productor Scout Steinford tenía tiempo insistiéndole al escritor para que le cediera los derechos aunque García Márquez o el “Gabo”, como se le conoce de cariño, se negaba a que una historia suya fuera adaptada en habla inglesa. Terminó por aceptar, y el año pasado, casi para terminar llegó a los cines la película que tanto había sido esperada por los seguidores del realismo mágico de Márquez como por los amantes del séptimo arte.
Para los papeles protagónicos se contó con la participación del reconocido histrión español Javier Bardem en el papel de Florentino Ariza, la guapa italiana Giovanna Mezzogiorno como Fermina Daza y Benjamin Bratt como el doctor Juvenal Urbino.
La cinta, dirigida por Mike Newell, no fue tan bien recibida como se esperaba. Se estrenó en octubre en Brasil para luego ser proyectada en algunos lugares del viejo continente. En Estados Unidos y México la crítica también ha sido negativa, y es que hay varios aspectos del film que provocan que los comentarios no sean tan favorables.
Queda claro que es en vano comparar una película con un libro, nunca vamos a estar contentos con el resultado que el celuloide nos presenta después de haber leído primeramente la historia, pero aún así hay cintas que son adaptaciones de novelas que resultan bastante buenas, la última que me viene a la cabeza es El Perfume basada en la novela de Patrick Suskind que me pareció una película hermosa y transmitió con imágenes lo que el libro hizo con letras.
“El amor en los tiempos del cólera” el primer error que podríamos mencionar es que no está hablada completamente en español. Menciono “completa” porque los únicos que hablan nuestra lengua son los extras en su mayoría colombianos, pero los personajes principales solamente hablan inglés y no muy bueno, Bardem es español y Giovanna italiana a los cuales poco se les cree que sea su lengua natural dentro de la trama. Y es que nos parece inconcebible escuchar y ver una obra típicamente colombiana hablada en inglés.
Cuando se nos presenta a los actores ya en la vejez, el maquillaje es bastante malo, parece de telenovela de Televisa a las nueve treinta de la noche. Yo esperaba también más de la banda sonora, pues es una historia ambientada en los finales del siglo XIX y uno espera una música mejor, bonita, tal vez una creada por las razas colombianas que nos transporte a la época, pero entonces aparece la voz de Shakira, y tal vez se me critique, pero cuando sé que esta cantante será la encargada de la banda sonora de una cinta, desde ese momento dejo de confiar en la película.
Lo rescatable del film es que la adaptación es buena, si alguien fue al cine a encontrar fidelidad con la novela la encontrará, salvo una que otra omisión de poca trascendencia, la historia es la misma que les conté en el apartado anterior. Lo malo es que la cinta no trasnmite lo que el libro si hizo allá a mediados de la década de los ochenta y hasta la fecha, ser partícipe de una historia conmovedora, de amor eterno, inefable e incondicional.
Todavía hoy, días después de haber visto la cinta y de haberme desilusionado por completo, no termino por comprender como García Márquez pudo consentir la realización de esta cinta siendo tan buen crítico cinematográfico y también por qué no se encargó del guión, y éste quedó en manos de un ganador del Oscar en el 2002. Tal vez el Gabo se hartó de las insistencias de los productores y se sintió como Fermina dándole largas a Florentino y también se encuentra en la etapa final de su vida y los 3 millones de dólares que recibió por los derechos son más que buenos.
La historia de “El amor en los tiempos del cólera” es bastante bella, con la cuál se hubiera podido realizar una película también bastante hermosa, pero no sucedió así.
martes, 15 de enero de 2008
Algo recién salidito
Hoy me puse el traje que tanto te gustaba como se me veía, cuando era más delgado y aún tenía cabello, claro. Sí, ese color beige que solía combinar con una camisa de tono vainilla y una corbata con rombos cafés. Hoy ya no se me ve tan bien, pensarás. El tiempo me ha maltratado un poco pero sigo siendo el mismo, aunque mis nudillos huelen cada vez más a cigarrillo y mis huesos parecen herrumbrados.
No me gusta mucho vestirme así bien lo sabes, odio tener que ponerme corbatas porque no sé. Todavía tengo que asistir a donde mi padre para que me haga el nudo. Qué dirían mis alumnos si vieran que todavía en ciertas ocasiones aún me viste mi papá. Se mofarían de mí, de su pobre y ridículo maestro de historia, el pendejo que nunca falta a clase y se jacta de comprar los libros más caros para no leerlos. Pero hoy quiero estar presentable.
Qué pena me doy cuando me miro al espejo, con esta cara, con este cuerpo, ¿cómo llegaste a amarme? Sabes que soy un fracasado, que no lograré publicar la novela que tanto he deseado y que ya tiene guardada más de un lustro. Que no compartiré las regalías contigo como te lo prometí aquella tarde en el metro.
Pero qué importa ahora mi miserable estado, mi vida, no debo arruinar con discursos fúnebres este día tan importante. Mejor, evoquemos nuestros momentos felices, pero ¿hubo algunos? Lo siento no es momento tampoco para reclamos y lloriqueos, disculpa las molestias. Sólo quería verte sin que te dieras cuenta, como siempre me gustó. No, no voltees por favor, quiero imaginar tu rostro sonriente y tus ojos brillando más que nunca, saber que estas bien y que eres feliz.
Yo te veré desde aquí, recargado en la entrada con mi camisa color vainilla y mi corbata de rombos y te lo juro que me iré en cuanto el sacerdote diga que la misa ha terminado y tu le aprietes la mano al hombre de al lado como lo hiciste una vez conmigo, y cuando estés a punto de besarlo yo ya iré de regreso a casa a tomar un buen vino, sin embargo pensaré en regresar, felicitarte y decirte que estoy muy contento de estar aquí y preguntarte ¿por qué nunca vimos una película juntos?
Aljeorne
Otro dedicado
Más que a la soledad y a la penumbra le temes a las ratas que rondan por ahí mientras la esperas recargado en la entrada a su trabajo. Deseas que salga pronto porque los brazos se inquietan y ruegas que no haga calor para poder abrazarla. Hoy has decidido que un sucio camión no te la arrebatará, la llevarás a un lugar cómodo a beber café a sorbos. Quieres que se apaguen todas las luces de la ciudad para que solamente queden las estrellas, ella y tú y ver su rostro iluminado y sonriente, sus ojos perdidos en el firmamento y escucharla agradecer en voz baja por el espectáculo natural divino, mientras tú te ahogas más en el encanto después del naufragio cotidiano.
Hoy has pensado en llevarla a caminar por otras calles y que sus voces cuenten la rutina y sean interrumpidas de vez en cuando por los labios que besan la mejilla, o por cantos de canciones tiernas, y cantar sin pudor como si fueran los personajes de un musical cinematográfico.
El desenlace de la noche no es como el de los musicales, pero se funden en un abrazo y vuelves de regreso a casa con las palabras enredadas en la lengua. Quieres hablar y no puedes, quieres prenderle fuego a las naves mas no como el viejo conquistador, sino como un asesino serial que mata pasados esperando un futuro mejor. Pero es tarde y la oscuridad los invade y te buscas hasta en los bolsillos y la guantera del carro algún inocente subterfugio para que el camino a su casa se prolongue, pero el tiempo no se detiene y el aire languidece. La noche acaba y regresas repitiendo su nombre.
Hoy sabes que lo veras, el timbre del teléfono te avisará que te espera en la entrada y lo imaginas bajo la luz del farol inquieto y temeroso ante las ratas que rondan por ahí. Jamás imaginas que con una mirada y un abrazo lo tranquilizas, lo envuelves en una burbuja y lo alejas del mundo. Sabes que te quiere porque cada día te lo dice o te lo escribe incontables veces, pero quizá no sepas que cuando te da el primer abrazo quisiera ya no soltarte.
Le cuentas tu día mientras caminan y sus labios tocan tu mejilla, ¿sabes cuánto te quiere? ¿Sabes que cada noche desea que todo se apague y sólo queden las estrellas, él y tú? Quiere verte sonreír y así poder decirles a ellas que alguien brilla igual.
Caminan sin rumbo y si fuera por los dos llegarían al lugar más lejano si el aliento los dejara. Sueñas con viajar y ambos planean una travesía juntos que algún día, el menos esperado, llegará. Tal vez vuelen al norte y se pierdan entre colores abigarrados, o posiblemente emigren al sur y terminen desfallecidos en la cima de los andes, pero hoy estás cansada y tienes sueño, y te preocupa tu trabajo y la camisa de un desconocido.
Él no quiere que te vayas y todo termine así, y le consientes que haga el viaje más largo hasta tu descanso, porque esa noche, no permitió que un camión te alejara. Cantan juntos una canción tierna y la vuelven a cantar cada vez que ésta acabe, luego viene el final y el te abraza y te dice una vez más, quizá la milésima en el día, que te quiere y tu le contestas que también y se ríen porque tu rostro esta completamente pegado a su pecho y tu respuesta es ininteligible. Pero él también pierde el habla mientras el tiempo no se detiene y el aire languidece. Tú cierras la puerta del coche y la oscuridad te traga mientras él arranca para regresar a casa repitiendo tu nombre. Y cuando comienzas a soñar con él y tu cuarto como harem, lleno de velos, él piensa en escribirte unas letras.
Aljeorne
La otra voz
Para Lucia Bastia
No, la vida no es como en las películas, aunque Él cree que cada canción que escucha es el soundtrack de su escena y que todos los ven. Piensa en Ella cuando pone su favorita en el ajado tocacintas del coche y la imagina bailando a su lado o construyendo unas alas de cartón para su próxima travesía.
Ella camina todos los días por las mismas calles escuchando otra cantinela, y juntos a la distancia recuerdan su primera comida. Esa vez, una ensalada de nopales con queso panela, cilantro, salsa inglesa, arroz y pequeñas piezas de pollo.
En las entrañas de un monstruo Él busca su nombre en revistas, y la recuerda acostada en el piso con su cabeza sobre una almohada en forma de flor y su vista perdida en el cielo. Ella sonríe, se pone los tenis y se va.
Juntos han visto desfiles de colores fulgurantes, compartido cucharadas de nieve al pie de una puerta, contado estrellas en noches claras y han visto como los cigarros se consumen entre sus dedos.
Cuando Él se va, piensa en ella y le solicita palabras para un mundo feliz, Ella las escribe en un sobre de té sabor hierbabuena que Él guarda en su cartera para jamás olvidarlo, y cuando está frente al mar lo saca, lo lee y repite su nombre hasta el momento del ocaso.
Ella quiere viajar y se detiene, escribe cuentos de viajeros y algún día desea ser uno de sus personajes. Piensa en Él y le dedica uno.
Aunque la distancia sea larga y trazada con lápiz, saben que están ahí. Y Él querrá ir a recogerla a sus clases de canto y Ella lo invitará a soñar con nubes de algodón que se ven desde su ventana. Y quizá la vida no sea como en las películas y no terminen besándose de lado, pero un día caminarán por la misma acera otra vez y cuando se encuentren se fundirán en un abrazo y sus labios rozarán sus mejillas. Ella no le comerá sus ojos y le dirá “me gusta tu suéter”, Él le acariciará el cabello y le contestará “te ves bien de negro”. Luego se marchará cada quien por su lado y el timbre del teléfono arderá en la noche preguntando ¿qué es el destino?
Aljeorne